martes, 25 de marzo de 2014
URGE UN ACUERDO ENTRE RUSIA Y LA UE SOBRE UCRANIA
Mi artículo sobre “¿Se encuentra Ucrania al borde de la guerra civil?” concluía como la primera parte de “Don Quijote”, cuando -en la lucha entre el “ingenioso hidalgo” ucraniano y el Vizcaíno ruso- las espadas “habían quedado en alto”. Éste, sin embargo, ha dado un sablazo a aquél, que ha acusado el golpe y podría ver cercenado uno de sus miembros. Tras el acuerdo de 21 de Febrero entre el Gobierno de Víctor Yanukovich y la Oposición propiciado por la Unión Europea (UE), se precipitaron los acontecimientos en Ucrania. La Rada destituyó al Presidente de la República –que se refugió en Rusia (FR)-, eligió como Presidente interino al del Parlamento, Alexander Turchinov, y como Jefe de un Gobierno provisional al dirigente del Partido de la Patria Arseni Yatseniuk. El Parlamento de Crimen destituyó, a su vez, al Presidente del Gobierno regional, Anatoli Mohiliov, lo sustituyó por el líder de “Unidad Rusa”, Serguei Azionov, y decidió convocar el 16 de Marzo un referéndum para que el pueblo de Crimen decida entre la incorporación a Rusia o su mantenimiento como República Autónoma con un estatuto especial dentro de Ucrania.
Putin, vigilante implacable del “extranjero próximo” de la FR
Según la experta en temas rusos Anne Applebaum, la FR no ha acabado de admitir a Ucrania como un país plenamente soberano. El Presidente Vladimir Putin la considera un “sub-Estado” y trata de impedir a toda costa que arrime el ascua a la sardina de la UE. Cuando se habla de “ayuda fraterna”, se está allanando el camino a su invasión, así como a la creación de grupos extremistas que fomenten el separatismo, al boicot económico y a la manipulación del precio del gas. Todos estos pronósticos se han cumplido. Así, tras unas aparatosas maniobras de las Fuerzas Armadas de la FR junto a la frontera, soldados rusos camuflados –el Gobierno de Kiev los cifra en 16.000- invadieron Crimea, ocuparon las bases ucranianas, cercaron sus unidades, cavaron trincheras en el istmo que la separa del resto del país, y controlaron el puerto de Kerch, frente a la costa rusa. La FR congeló los créditos de $15.000 millones prometidos y ha puesto dificultades a la importación de productos ucranianos. Gazprom suprimirá a finales de mes los descuentos a la exportación de gas a Ucrania y ha amenazado con cortarle el suministro por la deuda contraída. Putin es, por formación y convicción, un nostálgico de la URSS, y pretende que la FR vuelva a ser la gran potencia que fue. Es muy sensible a la seguridad en el “extranjero próximo” y no admite presencias extrañas en su patio rasero, pues en ese corral sólo puede haber un gallo. Por eso reaccionó de forma tan visceral cuando la OTAN invitó a Ucrania y a Georgia a adherirse a la Alianza y el Presidente Víktor Yuschenko anunció el fin de la concesión a Rusia de la base de Sebastopol La FR invadió Georgia en 2008, alentó la independencia de Osetia del Sur y de Abjazia, cortó el suministro de gas a Ucrania y la amenazó con represalias, hasta que –tras su elección en 2010- el Presidente Yanukovich retiró la petición de ingreso en la Alianza y prorrogó hasta 2042 el alquiler de las bases en Crimea.
Excesos de los nacionalistas ucranianos
Cuando se buscan las cosquillas al oso ruso no es de extrañar que responda con un zarpazo. Tal ha ocurrido a raíz de que la Rada destituyera a Yanukovich y adoptara una ley que ponía fin a la co-oficialidad de la lengua rusa en las regiones ucranianas donde se habla de forma mayoritaria. Esta descabellada decisión facilitó la necesaria excusa a Rusia, cuya Doctrina Militar considera legítima la intervención de sus tropas para garantizar la protección de sus ciudadanos allende sus fronteras. Una vez obtenida la autorización del Consejo de la Federación para desplegar fuerzas armadas en Crimea con el fin de “proteger las vidas amenazadas de ciudadanos rusos”, se inició la invasión de la península, desde dentro –base de Sebastopol- y desde fuera. Aunque Putin haya afirmado que no tiene intención de fomentar el secesionismo y negado contra toda evidencia la presencia de tropas en Crimea –los intervinientes serían “fuerzas locales de autodefensa”- “meigas” rusas en la península “haberlas haylas”. Se ha reservado el derecho a enviarlas “si la situación se desborda como en Kiev”. Dado que la destitución de Yanukovich fue ilegal, no ha reconocido al Gobierno provisional y no aceptará los resultados de las elecciones del 25 de Mayo “si tienen lugar bajo el terror”. La FR no contempla la anexión de Crimen, pues son sus habitantes los que tienen derecho a decidir al respecto. Esta afirmación abre la vía a un posible apoyo a la petición del Parlamento de Crimea de regreso a la “madre patria” tras el referéndum del día 16. y la Duma ha dado su respaldo a esta demanda. Putin se ha mostrado dispuesto a usar la fuerza en Ucrania -con todos los medios a su alcance-, si “se da un caso extremo”. Eso sí, ha garantizado que, en caso de tomar la decisión de intervenir, “cumplirá plenamente el Derecho Internacional”. ¡Estamos salvados!.
Posición de la FR sobre Crimea
El Ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, ha expresado su irritación por la “doble moral” de Occidente, que puede intervenir cuando sus intereses están en juego, pero no permite que la FR defienda a las minorías rusas en Ucrania, que “han sido despojadas de su idioma” por un Gobierno ultranacionalista, que se ha instalado en el poder”sin que nadie lo haya votado y como consecuencia de un golpe de Estado”. En su lúcido artículo “Un triángulo para la paz”, mi amigo Igor Ivanov –antiguo Embajador en España y Canciller, y actual Presidente del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia- ha expuesto, con su habitual moderación, la posición de su país sobre Ucrania y la posible solución del conflicto. Tras criticar las políticas irresponsables de los distintos dirigentes ucranianos –“saturados de demagogia, corrupción, codicia, mala administración y ambición personal”-, ha subrayado el cambio violento delpoder realizado por elementos radicales, que han echado al Presidente legítimo por medios anticonstitucionales y empezado a recortar los derechos de las minorías. ¿Podía la FR –se interroga- “cerrar los ojos al destino de millones de sus compatriotas que viven en Ucrania”?. Sólo pretende enviar un mensaje a las autoridades de Kiev para que detengan el rumbo irresponsable emprendido y respeten los sentimientos de todos los ucranianos. Como Lavrov, acusa a Occidente de aplicar un “doble rasero” y pregunta por qué no se puede aplicar en Ucrania el principio de “responsabilidad de protección” como hizo aquél en Yugoslavia, lo que –con razón- tanto me criticó cuando yo estaba de Embajador en Moscú. Aquí se le “ve el plumero” ruso al amigo Igor, porque, de un lado, mientras en Kosovo Slobodan Milosevic realizó actos de genocidio contra la población, los ucranianos de origen o idioma ruso no están siendo perseguidos y, de otro, si el Gobierno ruso quiere lanzar un mensaje al ucraniano, debería hacerlo por la vía diplomática y no a través de blindados y comandos. Señala acertadamente Ivanov las graves consecuencias que puede traer el conflicto para las relaciones entre el Este y el Oeste, y que la FR y la UE, en vez de ser partes de la solución, han terminado por convertirse en partes del problema. Si no se para en seco, la espiral de agresividad puede dañar gravemente las relaciones entre la FR y la UE, y “reducir la eficacia de los esfuerzos conjuntos para hacer frente a las amenazas y desafíos comunes”. Moscú y Bruselas deberían estar interesados en mantener la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Ucrania, y en restablecer la ley y el orden en el país. Hay que pasar con urgencia de las acusaciones a la elaboración de fórmulas específicas a través de las cuales –con la colaboración activa y coordinada de Rusia y la UE- se puedan introducir en Ucrania las reformas políticas y económicas necesarias para estabilizar su situación. ¡Amén!. ¡Que así sea!. Ésta es la solución que propugna España: resolver la crisis mediante el diálogo. Esperemos que Putin rechace el referéndum anexionista, que las negociaciones en curso produzcan resultados satisfactorios, que el Vizcaíno envaine su espada, y que su actitud pendenciera quede en un mero “aviso para mareantes” y no pase a mayores
Madrid, 11 de Marzo de 2014 .
Urge un acuerdo entre Rusia y la UE sobre Ucrania
URGE UN ACUERDO ENTRE RUSIA Y LA UE SOBRE UCRANIA
Mi artículo sobre “¿Se encuentra Ucrania al borde de la guerra civil?” concluía como la primera parte de “Don Quijote”, cuando -en la lucha entre el “ingenioso hidalgo” ucraniano y el Vizcaíno ruso- las espadas “habían quedado en alto”. Éste, sin embargo, ha dado un sablazo a aquél, que ha acusado el golpe y podría ver cercenado uno de sus miembros. Tras el acuerdo de 21 de Febrero entre el Gobierno de Víctor Yanukovich y la Oposición propiciado por la Unión Europea (UE), se precipitaron los acontecimientos en Ucrania. La Rada destituyó al Presidente de la República –que se refugió en Rusia (FR)-, eligió como Presidente interino al del Parlamento, Alexander Turchinov, y como Jefe de un Gobierno provisional al dirigente del Partido de la Patria Arseni Yatseniuk. El Parlamento de Crimen destituyó, a su vez, al Presidente del Gobierno regional, Anatoli Mohiliov, lo sustituyó por el líder de “Unidad Rusa”, Serguei Azionov, y decidió convocar el 16 de Marzo un referéndum para que el pueblo de Crimen decida entre la incorporación a Rusia o su mantenimiento como República Autónoma con un estatuto especial dentro de Ucrania.
Putin, vigilante implacable del “extranjero próximo” de la FR
Según la experta en temas rusos Anne Applebaum, la FR no ha acabado de admitir a Ucrania como un país plenamente soberano. El Presidente Vladimir Putin la considera un “sub-Estado” y trata de impedir a toda costa que arrime el ascua a la sardina de la UE. Cuando se habla de “ayuda fraterna”, se está allanando el camino a su invasión, así como a la creación de grupos extremistas que fomenten el separatismo, al boicot económico y a la manipulación del precio del gas. Todos estos pronósticos se han cumplido. Así, tras unas aparatosas maniobras de las Fuerzas Armadas de la FR junto a la frontera, soldados rusos camuflados –el Gobierno de Kiev los cifra en 16.000- invadieron Crimea, ocuparon las bases ucranianas, cercaron sus unidades, cavaron trincheras en el istmo que la separa del resto del país, y controlaron el puerto de Kerch, frente a la costa rusa. La FR congeló los créditos de $15.000 millones prometidos y ha puesto dificultades a la importación de productos ucranianos. Gazprom suprimirá a finales de mes los descuentos a la exportación de gas a Ucrania y ha amenazado con cortarle el suministro por la deuda contraída. Putin es, por formación y convicción, un nostálgico de la URSS, y pretende que la FR vuelva a ser la gran potencia que fue. Es muy sensible a la seguridad en el “extranjero próximo” y no admite presencias extrañas en su patio rasero, pues en ese corral sólo puede haber un gallo. Por eso reaccionó de forma tan visceral cuando la OTAN invitó a Ucrania y a Georgia a adherirse a la Alianza y el Presidente Víktor Yuschenko anunció el fin de la concesión a Rusia de la base de Sebastopol La FR invadió Georgia en 2008, alentó la independencia de Osetia del Sur y de Abjazia, cortó el suministro de gas a Ucrania y la amenazó con represalias, hasta que –tras su elección en 2010- el Presidente Yanukovich retiró la petición de ingreso en la Alianza y prorrogó hasta 2042 el alquiler de las bases en Crimea.
Excesos de los nacionalistas ucranianos
Cuando se buscan las cosquillas al oso ruso no es de extrañar que responda con un zarpazo. Tal ha ocurrido a raíz de que la Rada destituyera a Yanukovich y adoptara una ley que ponía fin a la co-oficialidad de la lengua rusa en las regiones ucranianas donde se habla de forma mayoritaria. Esta descabellada decisión facilitó la necesaria excusa a Rusia, cuya Doctrina Militar considera legítima la intervención de sus tropas para garantizar la protección de sus ciudadanos allende sus fronteras. Una vez obtenida la autorización del Consejo de la Federación para desplegar fuerzas armadas en Crimea con el fin de “proteger las vidas amenazadas de ciudadanos rusos”, se inició la invasión de la península, desde dentro –base de Sebastopol- y desde fuera. Aunque Putin haya afirmado que no tiene intención de fomentar el secesionismo y negado contra toda evidencia la presencia de tropas en Crimea –los intervinientes serían “fuerzas locales de autodefensa”- “meigas” rusas en la península “haberlas haylas”. Se ha reservado el derecho a enviarlas “si la situación se desborda como en Kiev”. Dado que la destitución de Yanukovich fue ilegal, no ha reconocido al Gobierno provisional y no aceptará los resultados de las elecciones del 25 de Mayo “si tienen lugar bajo el terror”. La FR no contempla la anexión de Crimen, pues son sus habitantes los que tienen derecho a decidir al respecto. Esta afirmación abre la vía a un posible apoyo a la petición del Parlamento de Crimea de regreso a la “madre patria” tras el referéndum del día 16. y la Duma ha dado su respaldo a esta demanda. Putin se ha mostrado dispuesto a usar la fuerza en Ucrania -con todos los medios a su alcance-, si “se da un caso extremo”. Eso sí, ha garantizado que, en caso de tomar la decisión de intervenir, “cumplirá plenamente el Derecho Internacional”. ¡Estamos salvados!.
Posición de la FR sobre Crimea
El Ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, ha expresado su irritación por la “doble moral” de Occidente, que puede intervenir cuando sus intereses están en juego, pero no permite que la FR defienda a las minorías rusas en Ucrania, que “han sido despojadas de su idioma” por un Gobierno ultranacionalista, que se ha instalado en el poder”sin que nadie lo haya votado y como consecuencia de un golpe de Estado”. En su lúcido artículo “Un triángulo para la paz”, mi amigo Igor Ivanov –antiguo Embajador en España y Canciller, y actual Presidente del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia- ha expuesto, con su habitual moderación, la posición de su país sobre Ucrania y la posible solución del conflicto. Tras criticar las políticas irresponsables de los distintos dirigentes ucranianos –“saturados de demagogia, corrupción, codicia, mala administración y ambición personal”-, ha subrayado el cambio violento delpoder realizado por elementos radicales, que han echado al Presidente legítimo por medios anticonstitucionales y empezado a recortar los derechos de las minorías. ¿Podía la FR –se interroga- “cerrar los ojos al destino de millones de sus compatriotas que viven en Ucrania”?. Sólo pretende enviar un mensaje a las autoridades de Kiev para que detengan el rumbo irresponsable emprendido y respeten los sentimientos de todos los ucranianos. Como Lavrov, acusa a Occidente de aplicar un “doble rasero” y pregunta por qué no se puede aplicar en Ucrania el principio de “responsabilidad de protección” como hizo aquél en Yugoslavia, lo que –con razón- tanto me criticó cuando yo estaba de Embajador en Moscú. Aquí se le “ve el plumero” ruso al amigo Igor, porque, de un lado, mientras en Kosovo Slobodan Milosevic realizó actos de genocidio contra la población, los ucranianos de origen o idioma ruso no están siendo perseguidos y, de otro, si el Gobierno ruso quiere lanzar un mensaje al ucraniano, debería hacerlo por la vía diplomática y no a través de blindados y comandos. Señala acertadamente Ivanov las graves consecuencias que puede traer el conflicto para las relaciones entre el Este y el Oeste, y que la FR y la UE, en vez de ser partes de la solución, han terminado por convertirse en partes del problema. Si no se para en seco, la espiral de agresividad puede dañar gravemente las relaciones entre la FR y la UE, y “reducir la eficacia de los esfuerzos conjuntos para hacer frente a las amenazas y desafíos comunes”. Moscú y Bruselas deberían estar interesados en mantener la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Ucrania, y en restablecer la ley y el orden en el país. Hay que pasar con urgencia de las acusaciones a la elaboración de fórmulas específicas a través de las cuales –con la colaboración activa y coordinada de Rusia y la UE- se puedan introducir en Ucrania las reformas políticas y económicas necesarias para estabilizar su situación. ¡Amén!. ¡Que así sea!. Ésta es la solución que propugna España: resolver la crisis mediante el diálogo. Esperemos que Putin rechace el referéndum anexionista, que las negociaciones en curso produzcan resultados satisfactorios, que el Vizcaíno envaine su espada, y que su actitud pendenciera quede en un mero “aviso para mareantes” y no pase a mayores
Madrid, 11 de Marzo de 2014 .
¿Renovación estratégica de la política exterior española?
¿RENOVACIÓN ESTRATÉGICA DE LA POLÍTICA EXTERIOR ESPAÑOLA?
El pasado 24 de Febrero asistí en la Escuela Diplomática a la “puesta de largo” del informe del Real Instituto Elcano con el ambicioso título de “Hacia una renovación estratégica de la política exterior (PE) española: Elementos para conectar mejor el proyecto colectivo del país con el mundo globalizado”, y el loable objetivo de “preparar el camino para los consensos políticos imprescindibles”en PE. Fue presentado con todos los honores por su Presidente, Emilio Lamo de Espinosa, y participaron en el acto el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García Margallo, y los ex-Cancilleres Javier Solana y Marcelino Oreja. El estudio carece de la calidad y el rigor a los que nos tiene acostumbrados el Instituto. Resulta demasiado retórico y genérico en sus formulaciones, y poco concreto y específico en sus recomendaciones.
Planteamiento general
Parte de la afirmación de que acción exterior (AE) y PE son las dos caras de la misma moneda y resultan sinónimas e intercambiables. La AE, sin embargo, es más amplia, pues es el medio por el que se realiza la PE del Estado, y se lleva a cabo primordialmente por el Gobierno y complementariamente por otros sujetos, como instituciones y empresas No comparto la opinión de que el Gobierno deba asumir de manera explícita la pluralidad territorial de España en su proyección internacional y de que su diversidad estructural sea uno de los principales elementos de su PE, o de que la AE de las Comunidades Autónomas sirva para mejor adaptar a España a la globalización y que haya que reducir las posibilidades de que el Gobierno no respete la proyección internacional de aquéllas. La AE de las Comunidades está sujeta a las directrices de PE fijadas por el Gobierno y no podrá invadir las competencias exclusivas del Estado. El estudio, por otra parte, se contradice cuando afirma, de un lado, que el mundo actual es “apolar” y, de otro, que el auge de potencias emergentes está dando lugar a nuevos equilibrios de poder en el sistema internacional. El orbe ha ido pasando del bipolarismo de la guerra fría al monopolarismo de Estados Unidos (US) tras la disolución de la URSS y, de ahí, al multipolarismo –tanto económico como político-, con el protagonismo de actores como US, Rusia, la Unión Europea (UE), China, Japón, India o Brasil. Concuerdo con la clasificación de España como “potencia media con presencia global”, que debe potenciar su protagonismo en un mundo globalizado merced a su calidad de miembro de la Unión. Con sentido realista de sus posibilidades, nuestro país debe “priorizar actuaciones y dedicarles los recursos suficientes”. Es adecuada la descripción de los grandes objetivos estratégicos de la PE: integración europea, democracia, seguridad, competitividad, responsabilidad en materia de derechos humanos y de cooperación internacional, e influencia internacional. .En realidad, se trata más de objetivos globales de la política general del Estado, que de objetivos específicos de su PE. También resulta aceptable el capítulo sobre los instrumentos, medios y sistemas de AE, pero no cabe decir lo mismo del dedicado a los niveles y espacios de actuación, que es francamente decepcionante.
Deficiente tratamiento de los espacios de actuación de la PE
El Informe aborda los espacios definidos por Francisco Fernández Ordóñez en 1992 -integración europea, proyección iberoamericana, solidaridad mediterránea y vínculo atlántico-, y añade los de Asia-Pacífico y un etéreo “espacio global”. Da un tratamiento insuficiente a la participación de España en las Organizaciones Internacionales -universales, regionales o de integración- .En relación con la UE, no comparto la propuesta de que los Balkanes avancen hacia la adhesión y de que se preserve la perspectiva europea de Turquía. La expansión acelerada de la Unión hacia el Este fue un grave error, pues hay que dar prioridad a la integración sobre la ampliación y requerir el cumplimiento integral de los requisitos de Copenhague para la adhesión, que ni la mayoría de los balcánicos cumple, ni Turquía es previsible que pueda cumplir. Bastaría establecer con ellos estrechas relaciones basadas en la cooperación. La delicada cuestión de Gibraltar es tratada de forma inadecuada. Se resalta “el problema de la vida cotidiana de los ciudadanos a uno y otro lado de la verja”, la necesidad de normalizar la cooperación transfronteriza mediante un nuevo modus vivendi, y la conclusión de un acuerdo que tenga en cuenta los intereses y las aspiraciones de los gibraltareños. Se olvida que lo esencial es el tema de la soberanía de España sobre el Peñón y la integridad territorial de ésta., y no –como pretende Gran Bretaña- el inexistente derecho de los llanitos a la libre determinación. El Informe ha aglutinado en un único espacio al Magreb, al Medio Oriente y al África subsahariana, pese a sus notables diferencias. Apenas dedica unas líneas a Marruecos -por otra parte desacertadas-, porque lo que destaca es el contraste de riqueza con España y la conveniencia de que mejore sus relaciones con Argelia. No dice ni una sola palabra sobre los graves conflictos existentes entre los dos Estados, como las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta, Melilla y otros territorios españoles, la delimitación marítima, la inmigración irregular, el tráfico de hashish o el terrorismo islamista. Respecto al Sahara, España no sólo tiene una responsabilidad histórica, sino también jurídica, ya que no cedió más que la administración de su antigua colonia, que tiene derecho a autodeterminarse. El pueblo saharaui debe decidir libremente en referéndum si opta por su integración en España, su asociación con Marruecos o la independencia. El reino marroquí en un tercero en discordia que ha ocupado el Sahara por la fuerza y no tiene título jurídico alguno sobre el territorio, ni derecho a absorberlo contra la voluntad de sus habitantes. Del África subsahariana apenas se menciona a Guinea Ecuatorial –único país hispano-parlante del continente-, sobre la que España debería velar y guiar hacia la democracia.
El tratamiento de Iberoamérica –o América Latina, término que propugna entusiásticamente el Informe- es muy retórico. Mantiene que España debe convertirse en un referente de pensamiento “para que el mundo conozca a la región a través de los ojos españoles”. Sugiere “revigorizar la acción civil y gubernamental en el espacio iberoamericano y avanzar en la concreción de políticas bilaterales eficaces”. Con respecto a Cuba, propone igualmente acompañar su proceso de transformación “con una política específica”. Está muy bien, pero ¿cuáles son estas políticas?. En Asia sólo se recomienda impulsar una relación integral con China que trascienda la dimensión económica, pero, ¿cómo ignorar la falta de democracia y la violación de derechos humanos, y establecer con ella una cordial relación política?. Apenas si se mencionan otros sujetos importantes de la región como Japón, India o –por razones históricas- Filipinas. En el espacio atlántico, se sugiere que España aproveche sus buenas relaciones con US para convertirse en “eje de triangulaciones u otras configuraciones geométricas más complejas”, sobre la base de “los valores e intereses compartidos en las cuatro orillas del Atlántico” (sic). También en el espacio global se recurre a la geometría con la recomendación de “facilitar grandes ejes o triangulaciones en distintos sectores y con diferentes configuraciones” ¿Está claro?.
Conclusiones
Las conclusiones del Informe son sumamente genéricas y tautológicas, a la par que inconcretas y poco concluyentes: servicio al ciudadano, mejor conexión con el mundo, europeismo inteligente, ambición de presencia e influencia, corresponsabilidad en la generación de bienes públicos globales, innovación y talento, proyección de una imagen sólida y respetada, sistema integrado de instrumentos y actores, reforzamiento del pensamiento propio, y consideración seria de la evaluación de la AE.. Me recuerdan el solemne pronunciamiento de la Constitución de 1812 –la entrañable “Pepa”- de que los españoles están obligados a ser justos y benéficos.
Madrid, 3 de Marzo de 2014
¿Se encuentra Ucrania al borde de la guerra civil?
¿SE ENCUENTRA UCRANIA AL BORDE DE LA GUERRA CIVIL?
La ocupación durante tres meses por numerosos manifestantes de la Plaza de Maidán en Kiev –rebautizada como “Euro-Maidán”- y de varios edificios públicos trajo en jaque al Gobierno de Víctor Yanukovich, que se vio entre las espada de las reivindicaciones europeistas y la pared del seguidismo pro-ruso. Siguió éste una línea errática entre el palo y la zanahoria, mezclando el uso de la represión policial con las concesiones, hasta que el asalto a la plaza los pasados días 18 y 19 provocó un baño de sangre –“un Tiananmen en el corazón de Europa”, en expresión de Franco Venturini-, más de 80 muertos y centenares de heridos. Merced a la mediación de Alemania, Francia y Polonia, Yanukovich y la oposición alcanzaron el día 21 un acuerdo que ofrecía salida a una crisis, que –según el ex-Presidente Leonid Kravchuk- ha colocado a Ucrania “al borde de la guerra civil”, pero la ulterior destitución del Presidente por el Parlamento (Rada) ha enconado la situación y abierto incógnitas para su solución
División de Ucrania en dos mitades
Ucrania ha estado históricamente dividida entre un oriente eslavo y un poniente polaco-lituano. De ahí que, pese a haber sido sometida en los últimos siglos al dominio unificador de los zares y de la URSS, se haya encontrado –tras su independencia en 1991- escindida en dos mitades con almas enfrentadas: la parte oriental eslava, ruso-parlante, ortodoxa e industrializada, y la parte occidental latina, ucraniano-parlante, católica y predominantemente rural, constituyendo Kiev el crisol donde confluyen las dos orientaciones. Ello explica los bandazos de su política exterior, en función de la ideología del Presidente de turno: Pro-europea con Kravchuk (1991-1994) y Víctor Yuschenko (2005-2010), y pro-rusa con Leonid Kuchma (1995-2004) y Yanukovich (2010-2014). Las fuerzas están muy igualadas, y unos y otros ganaron por puntos. Así, en la primera vuelta de las elecciones de 2004, Yuschenko obtuvo 39,89% de los votos y Yanukovich 39,32%. En la segunda vuelta, plagada de irregularidades, venció éste, pero –tras la “revolución naranja”- se anularon los comicios y aquél accedió a la presidencia con sólo un 50,99% de apoyo. En las elecciones de 2010, Yanukovich ganó por 47% frente al 43% obtenido por Yulia Timoshenko, a la que hizo condenar a siete años de cárcel por abuso de autoridad. Según una encuesta reciente, el 42% de la población se inclina por la Unión Europea (UE), el 32% por Rusia (FR) y el 26% restante por el N/S-N/C. Existe, sin embargo, un fuerte sentimiento anti-ruso en buena parte del pueblo, que no olvida la masacre de nueve millones de ucranianos provocada por Josef Stalin en 1932 y 1933. Quizás para compensar este genocidio, el ucraniano Nikita Kruschev cedió Crimea a Ucrania en 1954 al acceder a la jefatura del Gobierno soviético. Como ha observado Georges Fridman, este país es tan importante para la FR como Escocia para Gran Bretaña o Texas para Estados Unidos, por lo que Rusia ha seguido con especial preocupación el desarrollo de los acontecimientos. Cuando Yuschenko anunció en 2006 que no renovaría el Tratado por el que se arrendaba a la FR la base naval de Sebastopol, Vladimir Putin interrumpió el suministro energético ruso y, cuando -dos años más tarde- aceptó la invitación de la OTAN y estableció una Comisión negociadora para integrarse en la Alianza junto con Georgia, el Kremlin estimó que se había cruzado la “línea roja”, invadió Osetia del Sur y amenazó a Yuschenko con represalias. Con la victoria de Yanukovich en 2010, las aguas volvieron a su cauce, al retirar éste la petición de ingreso en la OTAN y prorrogar hasta 2042 el Tratado por el que se cedía a la flota rusa la base de Crimea. Se restableció el suministro de gas y petróleo rusos, y se potenciaron las relaciones económicas entre los dos países. Yanukovich dio un paso más al suspender las negociaciones con la UE para concertar un Acuerdo de Asociación. Como ha señalado José Antonio Zorrilla, la Unión llegó con un “dossier” administrativo a un territorio que estaba en los límites de su mundo y trató de competir con un Estado nación de verdad, para el que esa tierra era central en lo histórico, lo estratégico, lo económico y lo simbólico. Le ofreció “sangre, sudor y lágrimas” a cambio de una simple asociación –ni siquiera integración-, mientras la FR le ofrecía el apoyo a su industria, 30% de rebaja en el precio del gas y una donación de $15.000 millones. No le falta razón al colega en su crítica a la UE, pero pasa por alto el sentimiento anti-ruso de una importante parte de la población -aumentado por la práctica de chantaje económico seguida por la FR- y su deseo de más Europa y menos Rusia. La FR presionó a Ucrania para que no firmara el Acuerdo ofreciéndole “el oro -gas- y el moro”, y amenazándola con una nueva suspensión del suministro de gas y la supresión del régimen preferencial arancelario. Putin tiene argumentos de peso para objetar la expansión de la OTAN hacia sus fronteras y su base de Sebastopol –único punto de acceso de su flota al Mar Mediterráneo-, pero carece de ellos para oponerse a una apertura económica de Ucrania hacia la Unión.
Reacción a la negativa del Gobierno a firmar un Acuerdo de Asociación con la UE
Fue precisamente la negativa de Yanukovich a firmar el Acuerdo de Asociación lo que provocó el inicio de las protestas y ocupaciones, que aumentaron, se radicalizaron y llevaron a los enfrentamientos y a las matanzas en la plaza de Maidán. Según Hery Kamen, la acción en la calle con protestas violentas como medio de presión es antidemocrática, y la ley de la calle sólo conduce a la anarquía, a la sangre y a un Gobierno militar. Esta predicción ha estado a punto de cumplirse en Ucrania. Las manifestaciones ejemplares contra la política del Gobierno hacia la UE se le fueron de la mano a la oposición democrática y cayeron bajo el control de elementos ultranacionalistas, quienes recurrieron a la violencia y exigieron la expulsión de Yanukovich. Su Gobierno contribuyó al empeoramiento de la situación con el uso indiscriminado de la violencia policial, la adopción de normas restrictivas del derecho a manifestarse y la amenaza de declarar el Estado de emergencia. Yanukovich perdió el control al extenderse las revueltas a las regiones de Lvov, Ibano-Frankisvk, Ternopil y Khmeknitsky, que se declararon en rebeldía. Sus concesiones de destituir al Gobierno de Mikola Azarov, ofrecer puestos en el Gobierno a los líderes de la oposición y derogar las normas restrictivas para manifestarse fueron consideradas insuficientes.
¿Es viable la superación del conflicto?
La UE decidió mediar a través de los Ministros de Exteriores de Alemania, Francia y Polonia, que negociaron con Yanukovich conforme a la “hoja de ruta” fijada por José Manuel Durao Barroso: formación de un Gobierno de transición, elecciones y reforma constitucional. El día 21, Yanukovich y la oposición lograron un acuerdo para la formación en diez días de un Gobierno de unidad nacional, la adopción en 24 horas de una ley que restableciera la Constitución de 2004, y la celebración de elecciones antes de Diciembre. Gobierno y oposición se comprometieron a renunciar a la violencia, éste a no decretar el Estado de emergencia, y aquélla a retirarse de los edificios ocupados y de las calles, y a entregar las armas. El acuerdo fue avalado por Laurent Fabius, Frank Steinmeier y Radoslaw Sikorski -aunque no por el Representante Especial de la FR, Vladimir Lukin-, y aceptado por el Consejo Civil de Maidán. Al día siguiente, sin embargo, la Rada destituyó a Yanukovich y adelantó las elecciones presidenciales al 25 de Mayo. El defenestrado se refugió en Jarkov – a la par que de su cárcel salía Timoshenko-, denunció la realización de un golpe de Estado y se negó a dejar el poder. El Ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, ha condenado la actuación de la Rada y acusado a la oposición de estar al servicio de “terroristas”. El Presidente interino, Alexander Turchinov, ha anunciado un acercamiento a la UE y el mantenimiento de buenas relaciones con la FR. El Ministerio de Defensa ha garantizado que “las fuerzas armadas de Ucrania no se involucrarán en el conflicto político”.Como en el episodio del combate entre Don Quijote y el Vizcaíno, siguen “las espadas en alto”.
Madrid, 25 de Febrero de 2014
martes, 4 de marzo de 2014
Agridulces relaciones de Rusia con la OTAN
AGRIDULCES RELACIONES DE RUSIA CON LA OTAN
A primeros de mes asistí en el CESEDEN a una conferencia del Embajador de la Federación de Rusia (FR) en España, Yuri Korchagin, sobre “Política exterior de la Federación Rusa y su relación con la OTAN”.En un impecable castellano, con un leve deje porteño, el colega ruso expuso la posición de su país con respecto a la Alianza.
Colaboración entre Rusia y la OTAN
En 1989 cayó el muro de Berlín, que provocó la reunificación de Alemania, y preludió la desintegración de la URSS y la disolución del Pacto de Varsovia dos años más tarde. La OTAN, sin embargo, no se disolvió, pese a haber desaparecido –a juicio de Korchagin- el peligro contra el que fue creada. Se quedó, no obstante, sin punto de referencia,”à la recherche de l’énemi perdu”, y tuvo que reinventarse y buscar una nueva identidad. La Alianza se globalizó y, a partir de 1999, asumió “labores de gestión de crisis” fuera del ámbito geográfico fijado por el Tratado de Washington.. Esta universalización se plasmó en 2010 en la adopción por la Cumbre de Lisboa de un nuevo Concepto Estratégico, conforme al cual la OTAN debía estar dispuesta a desplegar fuerzas militares dónde y cuándo fuera requerido para su seguridad, y a ayudar a garantizar la seguridad común de sus socios alrededor del globo, por lo que –en opinión de Félix Arteaga- podría intervenir en cualquier situación y lugar donde el Consejo Atlántico considerara que estaba en riesgo su seguridad. Esta transformación gradual generó –amén de malestar y desconfianza- la oposición de la FR a que la Alianza actuara fuera de su ámbito regional. Aún más, a pesar de las garantías verbales dadas a Mijail Gorvachov de que la OTAN se mantendría en sus límites geográficos y no se extendería a los territorios hasta entonces sometidos a la influencia de la URSS, Estados Unidos decidió impulsar su expansión hacia las fronteras rusas. La FR había aceptado con pragmatismo que la Alianza “estaba aquí para quedarse”, y Boris Yeltsin firmó en 1997 el Acta Fundacional sobre Relaciones de Seguridad y Cooperación Mutuas entre la OTAN y la FR, por la que ambas se comprometían a construir juntas una paz duradera, basada en los principios de democracia, seguridad y cooperación, y a desarrollar una asociación estable sobre la base del interés común, la reciprocidad y la transparencia. Se creó un Consejo Conjunto Permanente, sustituido más tarde por el Consejo OTAN-Rusia (COR), mecanismo para la consulta, la cooperación y la toma en común de decisiones. En 1998 la Federación estableció una Misión Permanente ante la OTAN en Bruselas. Surgieron numerosos enfrentamientos y divergencias entre la FR y la Alianza, pero su colaboración se consolidó en la Cumbre de Lisboa, en la que ambas reconocieron que su seguridad era indivisible y estaba interconectada, y apoyaron el establecimiento de una asociación estratégica basada en la confianza recíproca, la transparencia y la previsibilidad, con el fin de contribuir a la construcción de “un espacio común de paz, seguridad y estabilidad” en la zona euro-atlántica. Se comprometieron a revitalizar el régimen del control de armas convencionales, a respaldar el nuevo Tratado START y a crear condiciones favorables a un mundo sin armas nucleares. Asumieron asimismo compromisos concretos sobre el fin del conflicto en Afganistán, el narcotráfico en dicho país y en Pakistán, el terrorismo y la piratería.
Objeciones rusas a la universalización y ampliación de la OTAN
La FR no cejó, sin embargo, en su empeño de acabar con la OTAN o, al menos, de disminuir su capacidad operativa. A tales efectos, Dimitri Medvedev sugirió en 2008 la creación de un sistema de seguridad colectiva que eliminara las líneas divisorias producidas por las ampliaciones de la OTAN, y propuso un Tratado de Seguridad Colectiva para Europa, par velar por la seguridad común en el espacio euro-atlántico, al que deberían incorporarse no sólo los Estados de la región, sino también la Alianza, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva e incluso la OSCE. La FR consiguió en 2010 que, en su Cumbre de Astana, la OSCE preconizara una comunidad euro-atlántica, que se extendiera de Vancouver a Vladivostock. Los miembros de la OTAN se opusieron a esta propuesta, por implicar el nacimiento de una nueva organización excesivamente fluida y poco efectiva, que diluiría la Alianza e imposibilitaría su ampliación y fortalecimiento. Teniendo a ésta en el punto de mira, la Cumbre declaró que ningún Estado, grupo de Estados u Organización podía tener responsabilidad preeminente para mantener la paz y la estabilidad en la zona de la OSCE, ni considerar una parte de ella como su esfera de influencia. La FR objetaba la universalización y la ampliación de la OTAN, por lo que se oponía, de un lado, a su intervención fuera de su ámbito regional y, de otro, a su expansión hacia las fronteras rusas. Toleró el ingreso en 1999 de Hungría, Polonia y la República Checa, pero criticó con firmeza la incorporación en 2004 de las Repúblicas Bálticas, que habían formado parte de la URSS. Cuando con la invitación a Georgia y a Ucrania en 2008 la OTAN cruzó la “línea roja” marcada por el Kremlin, Vladimir Putin lo consideró totalmente inaceptable. El Ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, afirmó que la admisión de estos países retrotraería las relaciones a los tiempos de la guerra fría, y que no se podía aumentar la seguridad de un Estado a costa de la de otros. Según el Embajador Korchagin, los nuevos miembros pedían medios de defensa suplementarios, y su concesión suponía una ruptura del equilibrio, un aumento de la tensión y una amenaza para la Federación. Esta tensa situación culminó con la invasión rusa de Georgia y el reconocimiento de la independencia de las provincias georgianas de Abjazia y de Osetia del Sur. La sangre no llegó, en cambio, al Mar Negro porque, tras ganar las elecciones presidenciales en 2010, el pro-ruso Victor Yanukovich retiró la petición de ingreso en la Alianza y prorrogó hasta 2042 el Tratado que permitía la presencia de la flota rusa en su base naval de Crimea. La tensión resurgió recientemente cuando el Gobierno ucraniano se negó a firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, boicoteado por Putin, que ha recuperado los resabios imperialistas de una gran potencia venida a menos y no tolera la presencia occidental, sea militar o económica, en su patio trasero.
Divergencias sobre los sistemas de defensa antimisiles
Otro gran agravio ruso se refiere al funcionamiento de los sistemas de defensa antimisiles. Estados Unidos firmó en 2008 sendos tratados con Polonia y la República Checa para crear un escudo de defensa contra misiles procedentes de países problemáticos como Irán o Corea del Norte, pero la FR estimó que iba dirigido contra ella y amenazó con represalias. Ante la actitud contemporizadora de Medvedev, Barack Obama congeló el proyecto y la Cumbre de Lisboa encomendó al COR la búsqueda de fórmulas de colaboración en la materia, que parece poco viable se hallen ante lo enfrentado de las posiciones. La OTAN propone sendos sistemas autónomos que funcionen de manera coordinada, mientras que la FR propugna un sistema europeo único, que unifique la toma de decisiones y la capacidad antimisiles de ambas partes. La Alianza ha cambiado sus planes y va a instalar la punta de lanza de su escudo en la base de Rota, a la que acaba de llegar el destructor “USS Donald Cook”, primero de los cuatro a los que se encomendará la misión disuasoria a partir de 2015. Korchagin señaló que la OTAN se había negado a dar garantías por escrito de que el sistema no iba dirigido contra la FR y, a la pregunta de si ésta tomaría represalias por ello, contestó que, aunque era un acto inamistoso, la FR y la OTAN no eran enemigos. Los temas de interés común –lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, la piratería, la proliferación de armas de destrucción masiva, los ciber-ataques, el radicalismo islamista…- son, a mi juicio, superiores a las divergencias y, pese a que subsista cierta desconfianza, ambas están obligadas a entenderse y a seguir la senda de la cooperación en beneficio mutuo. .
Madrid,18 de Febrero de 2014.
martes, 11 de febrero de 2014
Un rayo de luz se filtra en las tinieblas tunecinas
l pasado día 6 se formalizó en Túnez la adopción de una nueva Constitución, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) por 200 votos a favor, 4 en contra y 12 abstenciones. Según su presidente, Mustafá ben Yafar, muestra “el éxito de la revolución tunecina, del deseo de una vida compartida” y que, sin ser perfecta, “es una Constitución de consenso”. El solemne acto fue avalado con la presencia de personalidades como el presidente francés, François Hollande; el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, o el príncipe de Asturias. Don Felipe –que señaló que España había apoyado desde el principio la transición democrática tunecina- destacó que el texto “garantiza las libertades fundamentales, el Estado de Derecho, la separación de poderes y la independencia de la justicia”. Hollande afirmó que Túnez no era la excepción, sino un ejemplo que “podía servir de inspiración a otros países”.
Evolución política en Túnez
Esta evolución no es fruto del azar, sino que ha sido posible gracias a la tolerancia de la sociedad tunecina, que es la que tiene mayor tradición democrática del mundo árabe. Independizado Túnez de Francia en 1956, un año después, el “padre fundador” de la nación, Habib Bourguiba –el Kemal Ataturk magrebí- instauró la República, dictó la primera Constitución predemocrática en la región e inició la modernización del país. Tras su destitución en 1987, Zin al-Abidin ben Alí estableció una 'dictablanda', en la que se respetaba un mínimo grado de libertades de las personas y los partidos, pero el aumento de la arbitrariedad y la corrupción llevó a la rebelión popular. A raíz de la autoinmolación el 17 de diciembre de 2010 de Moahamed Buazizi y al exilio de Ben Alí apenas un mes más tarde. Las elecciones de octubre de 2011 para escoger la ANC fueron ganadas por el partido islamista moderado An-Nahda con 42% de los votos, pero, al no haber obtenido la mayoría absoluta, formó un Gobierno de coalición con los partidos no islamistas Congreso por la República (CPR) y Foro Democrático por el Trabajo y las Libertades.
En diciembre se adoptó una Constitución provisional y se nombró presidente interino de la República a Monsef Marzouki (CPR), quien designó como Primer Ministro al islamista Alí Ladiri. Aunque el líder de An-Nahda, Mohamed Gannouchi, se había comprometido a mantener la sharia fuera de la Constitución, el Gobierno de su partido inició un rápido proceso de islamización del país, que llevó al rechazo de una parte importante de la sociedad tunecina y al enfrentamiento en la ANC entre islamistas y laicos por el tipo de Estado que debería consagrar la Carta Magna, y provocó la prolongación de los debates parlamentarios. En febrero y julio de 2013 se produjeron los asesinatos por parte de radicales salafistas de los dirigentes de la Plataforma de Izquierdas del Frente Popular Chokri Belaid y Mohamed Brahmi, y la oposición acusó al Gobierno de complicidad en los mismos, pidió su dimisión y algunos de sus diputados abandonaron la Asamblea, por lo que ésta suspendió en agosto la discusión constitucional.
Tras la ruptura entre islamistas y seculares, se paralizó el proceso de transición democrática y la vida política y económica, y aumentaron los ataques de los salafistas de Ansar Sharía a las fuerzas de seguridad. Gracias a la mediación del sindicato Unión General de los Trabajadores Tunecinos, la patronal UTICA, la Liga Tunecina para la Defensa de los Derechos Humanos y la Asociación de Magistrados, se estableció en octubre la Mesa de Diáologo, que acordó una 'hoja de ruta' que preveía un cambio de Gobierno, la aprobación de la Constitución y la creación de una Instancia Superior Independiente para las Elecciones. En enero de 2014 se formó un Gobierno tecnocrático presidido por Medid Yuma, y An-Nahda bajó con pragmatismo el diapasón islamizador e hizo un llamamiento al diálogo para reanudar el debate constitucional sin condiciones, y tirios y troyanos moderaron sus posiciones, hicieron concesiones y lograron un consenso.
Principales rasgos de la Constitución
Según su artículo 1, “Túnez es un Estado libre, independiente y soberano, su religión es el Islam, su lengua el árabe y su régimen la República”. En el conflictivo tema religioso se llegó a un compromiso. De un lado, la Constitución se abre “en nombre de Dios clemente y misericordioso” y destaca el “apego del pueblo a la enseñanza del Islam”. El Estado se declara “guardián de la religión”, “protector de lo sagrado” y garante de una educación pública que aliente “la identidad árabe-musulmana”, y admite las asociaciones y partidos inspirados en el islamismo. De otro, el Estado garantiza la libertad de conciencia, creencia y culto, no penaliza la blasfemia y prohíbe la acusación de apostasía y la apología del odio y de la violencia, con lo que acepta que un musulmán pueda renunciar a su fe y cambiar de religión sin consecuencias adversas. Esto constituye un hecho sin precedentes en el mundo islámico. La ANC rechazó varias enmiendas islamistas tendentes a establecer la sharia como única fuente del derecho.
La Constitución dedica 28 artículos a la protección de los derechos civiles e incorpora el catálogo habitual de derechos humanos, aunque sin abolir la pena de muerte. Consagra las libertades de opinión, expresión, publicación, asociación y acceso a la información y a las redes sociales, así como el derecho a la huelga y a un proceso judicial, y la prohibición de la tortura. La formulación de algunos de estos derechos no es plenamente satisfactoria, pero supone un avance considerable. Especial relevancia tiene el reconocimiento de los derechos de la mujer. Establece la igualdad de ciudadanos y ciudadanas ante la ley, y el Estado garantiza los derechos adquiridos de la mujer y la igualdad de oportunidades en los ámbitos jurídico, educativo y laboral, mientras que en el político prevé una discriminación positiva y la presencia femenina en las asambleas electas, con el objetivo de lograr la paridad. También se compromete a erradicar la violencia de género. La presidenta del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Discriminación contra la Mujer, Kamala Chandriakirana, ha criticado las ambigüedades y lagunas del texto, que no enfatiza el cumplimiento por Túnez de sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, no prohíbe la discriminación, no establece un mecanismo supervisor de la igualdad de género, y no especifica los distintos derechos de la mujer.
La Constitución establece un Ejecutivo bicéfalo –presidente y primer ministro- y un Legislativo unicameral, que, según Guadalupe Martínez, supone un compromiso entre el presidencialismo y el parlamentarismo.
¿Puede servir de ejemplo inspirador a otros países árabes?
El primer ministro Yuma anunció la formación de un Gobierno de tecnócratas que deberá organizar unas elecciones libres y democráticas -para lo que se requiere la adopción de una adecuada normativa electoral-, a la par que reforzar los mecanismos de seguridad para luchar contra el terrorismo y tratar de mejorar la desastrosa situación económica. Los islamistas de An-Nahda, siempre mirando de reojo hacia el Nilo, parecen haber escarmentado en la cabeza egipcia y han sabido replegar velas y aceptar una Constitución consensuada, que aplacará sus anhelos de islamización del país.
Hay que devolver la paz política y social a la sociedad tunecina, especialmente en el ámbito religioso, y la nueva Constitución ofrece medios para ello. En opinión de Jean-Marie Colombani, las revoluciones árabes no producen un “Islam político” y, para Oliver Roy, el curso de los acontecimientos obligará al Islam a desenvolverse en política sin ocupar todo el espacio. ¿Es exportable la experiencia tunecina a otros países árabes?. El tiempo dirá si se confirma la opinión de Hollande de que “el Islam es compatible con la democracia” y de que Túnez puede servir de ejemplo inspirador a otros países. “Inshalah!”.
jueves, 6 de febrero de 2014
Juan Antonio Carrillo: In Memoriam
JUAN ANTONIO CARRILLO SALCEDO.”IN MEMORIAM “
El 19 de Enero falleció en Sevilla el Catedrático de Derecho Internacional Juan Antonio Carrillo Salcedo. Nacido en 1934 en Morón, ha sido un magnífico profesor, un excelente jurista y –sobre todo- un gran amigo, al que quiero rendir homenaje póstumo.
Primeros encuentros
Lo conocí en 1953 cuando comencé mis estudios de Derecho en la Universidad de Sevilla. Al principio no tuve muchos contactos con él porque era de dos cursos anteriores al mío, pero en el verano coincidimos en la Universidad Hispanoamericana de la Rábida, donde se inició nuestra amistad. Cuando fui en 1960 a la capital -“con el pelo de la dehesa”´- para preparar el ingreso en la carrera diplomática, llevaba en mi ligero equipaje una carta de presentación para su amigo Marcelino Oreja. Por entonces, el Profesor Mariano Aguilar se había trasladado a la Universidad Complutense, llevándose con él a varios de sus colaboradores, incluido su Adjunto Carrillo. A mi me acogieron generosamente como Ayudante y conviví con Juan Antonio en el Colegio Mayor “César Carlos”, donde compartimos habitación. Me ayudó enormemente en la preparación del temario de la oposición y me orientó en la elaboración de mi tesis doctoral. Me alentó a seguir sus pasos en la Academia de Derecho Internacional de La Haya, en la que participé durante tres veranos consecutivos. En 1963, Juan Antonio ganó la cátedra de Derecho Internacional Público y Privado de la Universidad de Granada y yo ingresé en la Escuela Diplomática, por lo que nuestros caminos se separaron, aunque tratamos que volvieran a encontrarse. Así, me solía invitar a dar conferencias y a participar en seminarios en las diversas cátedras que regentó, y yo lo visitaba cuando regresaba a España. Habíamos congeniado desde el principio porque compartíamos convicciones y valores como el humanismo cristiano, la implantación de la democracia, el respeto de los derechos humanos, la afición al Derecho Internacional, la vocación europeista y la solidaridad por los más desfavorecidos.
El académico
En Granada realizó una destacada labor docente e investigadora, que continuó a partir de 1974 en la cátedra de Derecho Internacional Privado de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que fue Decano. Asesoró al Ministerio de Asuntos Exteriores –especialmente durante el mandato de Oreja-, donde contribuyó de forma decisiva al ingreso de España en el Consejo de Europa y a que el país se adhiriera a los distintos convenios internacionales sobre derechos humanos, y actuó como consejero áulico de la Casa Real. Pero le entró la morriña del “terruño”, pues Juan Antonio –que consideraba a Andalucia como el centro del universo y se le “alegraban las pajarillas” cuando cruzaba Despeñaperros- volvió en 1980 a Sevilla para ocupar la cátedra de Derecho Internacional Público. Cuando alguien le recriminó que se fuese tan lejos, Juan Antonio le respondió con sorna con las palabras de famoso un torero:”Lo que está lejos es Madrid”. Estuvo hasta su muerte en Sevilla, donde realizó una magnífica labor pedagógica, que ha cosechado una pléyade de profesores como Elisa Pérez Vera, José Manuel Peláez, Alejandro Rodríguez Carrión, Pablo Antonio Fernández, Rafael Casado, Lucía Millán, Joaquín Alcalde, Carmen Márquez…y muchos otros. Dirigió 32 tesis doctorales y escribió más de 100 monografías, como sus Manuales de Derecho Internacional Privado y Público –incluido su curso general sobre “Droit Internacional et souveraineté des États” en la Academia de La Haya-, “El Derecho Internacional en perspectiva histórica”, “Soberanía internacional y derechos humanos en Derecho Internacional contemporáneo”, “Globalización y orden internacional” o “El mundo de las ideas”. Cada vez que publicaba un nuevo libro, me lo enviaba con una cariñosa dedicatoria y yo le reciprocaba mandándole los míos. Tuvo la gentileza de presentar mi libro “Portugal, Irak y Rusia” en el Casino de Madrid y en el Ateneo de Sevilla.
En 1986 fue nombrado Juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, donde desarrolló una extraordinaria labor, pero cuatro años más tarde dimitió para atender a su autentica vocación: la docencia universitaria. Fue miembro del Instituto de Derecho Internacional, del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, del Curatorio de la Academia de La Haya, de la Comisión Internacional de Juristas y de la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Tuvo el justo reconocimiento internacional, nacional y local, y fue “profeta en su tierra”, pues lo declararon hijo predilecto de su ciudad natal y de Andalucía, y recibió la Medalla de Oro de la Comunidad y el premio Blanco-White a los Derechos Humanos. Fue el más cualificado representante de la llamada “Escuela Sevillana de Derecho Internacional”, de la que formaron parte profesores y diplomáticos como Julio González Campos, Santiago Martínez Caro, Roberto Mesa, José Cuenca, José Manuel Peláez, Juan Antonio Yáñez o yo mismo.
La persona
En lo humano, Carrillo era un hombre fuera de serie. Como ha dicho Rafael Casado, “aparte de ser la persona de más estatura intelectual y visión global que he conocido, se trata de alguien caracterizado por su humildad, su honradez, su claro sentido de la dignidad personal –propia y ajena-, y su respeto a los demás”. Marcelino Oreja dice admirar en él “su integridad moral, su espíritu de justicia, su preocupación por los demás, su defensa de la verdad, su práctica de la solidaridad con todos”. Era un cristiano innovador imbuido del espíritu de Juan XXIII, cuya encíclica ”Pacem in terris” difundió y le dedicó un artículo sobre “Guerra, paz y orden internacional”. Era crítico en ocasiones, pero siempre fue fiel al espíritu del Evangelio. Pese a su aparente seriedad, era animado y divertido. Recuerdo las veladas en que yo agarraba la guitarra y él se arrancaba por fandanguillos o verdiales y cantaba coplas lorquianas como “Anda jaleo” o “De los cuatro muleros”. En 1995 asistimos a un Congreso del IHLADI en Chile y visitamos la Escuela Naval de Valparaíso, donde un Almirante trató de convencernos de las bondades de la tesis del “mar presencial”. En las palabras de agradecimiento, el colega que habló en nombre del Instituto loó la contribución de la Armada chilena a los derechos humanos. Juan Antonio y yo cruzamos ostensiblemente los brazos en señal de desaprobación, en medio de los aplausos generalizados.
Suena ya a tópico decir que “detrás de un gran hombre hay siempre una gran mujer”. No sé si detrás, pero a su lado siempre tuvo Juan Antonio a Matilde, jurista, poetisa, esposa dedicada y madre amantísima de sus cuatro hijos. Cuando conseguíamos reunirnos los dos matrimonios, solíamos hacer escapadas con trasfondo poético, como la visita en Fontiveros de la iglesia donde está enterrado el poeta místico San Juan de la Cruz o la excusión a Moguer para ver la tumba y el museo de Juan Ramón Jiménez. Padeció durante largos meses una penosa enfermedad y su penoso tratamiento, con encomiable entereza y una sonrisa en los labios. Lo vimos por última vez en Noviembre en su casa sevillana, donde lo encontramos bajo de forma física, pero pleno de espíritu. Cuando supe que en Diciembre había sufrido un ataque que le había paralizado las cuerdas bucales, le envié un alarmado mensaje para interesarme por su salud, y me contestó –optimista sempiterno, más dispuesto a consolar que a ser consolado- con palabras tranquilizadoras y esperanzadas. Ahora, sin apenas hacer ruido, se nos ha ido a la Casa del Padre, donde gozará de la compañía de su admirado Juan XXIII. Lo despedimos con una línea del poema de Pilar Paz:”Guardaremos siempre tu nombre en las alas del viento”. ¡Que el Señor lo haya acogido en su seno!.
Madrid, 26-I-2013
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